En ASFIR, te ayudamos a ahorrar.

¿EXISTEN motivos para ahorrar?

Aunque la pregunta pueda parecer obvia, los ahorradores apartan parte de su capital para cubrir imprevistos frente a otras opciones como complementar la jubilación y obtener beneficios fiscales, los motivos pueden ser múltiples, puede ser que queramos ahorrar para los estudios de nuestros hijos en la universidad, o cualquier otro motivo.

No habría que despreciar el hecho de ir preparando nuestra jubilación, por jóvenes que seamos, son muchas las razones que nos impulsa a decir esto, pero en este articulo ASFIR, te plantea, básicamente dos:

1. Un hecho irrefutable es que la población este envejeciendo año a año en nuestro país y esto esta haciendo que haya menos cotizantes en la seguridad social y menor será su aportación a un sistema de pensiones, que ha de mantener a un número mayor de pensionistas. Teniendo en cuenta que las proyecciones a largo plazo de la base de personas que cotizan se puede ver afectada por los movimientos migratorios, que no se contemplan en las proyecciones de la evolución de la población, en cualquier caso deberíamos prevenir el riesgo e ir preparando un complemento a nuestra futura pensión a través del ahorro.
2. Las matemáticas dicen que nuestra pensión será menor que nuestros ingresos antes de la jubilación.

Por las razones aducidas y si queremos mantener un nivel de vida similar al que tenemos, necesitamos ahorrar para nuestra jubilación.

¿Cuánto debo ahorrar? Una pequeña cantidad supone un montón de dinero en el largo plazo

Supongamos que ahorramos solo 50 euros al mes durante 30 años.

Veamos como se desarrollaría nuestro capital en diversos escenarios, teniendo en cuenta que nosotros podemos hacer que nuestro capital funcione conforme a la formula mágica de interés compuesto.

Si lo guardo en una cuenta, obtendré una rentabilidad del 0%, luego obtendré un capital final de 18.000 euros.

Si lo ahorrando en un producto financiero conservador que trata de igualar la inflación, y por tanto mantener la capacidad económica, estimada en un 2% obtendré un capital final de 24.677 euros.

Un perfil moderado, irá aportando a un producto con riesgo medio, y estimamos que obtiene una rentabilidad media del 4%, obteniendo un montante final de 34.818 euros.

Mientras que un perfil más arriesgado, podrá obtener una rentabilidad del 6%, y por tanto un capital final de 50.476 euros.

En el ejemplo anterior podemos ver la magia del interés compuesto.

Hay que tener en cuenta que en ninguno de los dos casos hemos tenido en cuenta el valor de la inflación acumulada en los 30 años ni ningún otro tipo de gastos que como que veremos después resultan de fundamental importancia en nuestro ahorro a largo plazo.

Una regla que podemos usar es la regla del 72 que viene a ser como sigue:
“La rentabilidad anual de una inversión multiplicada por el número de años que tarda en duplicarse es igual a 72”

Así de esta forma si ponemos nuestros ahorro en renta fija, a un promedio de 3%, la regla sería:

3% * 24= 72 así doblaríamos nuestra inversión en 24 años, sin embargo, si la inversión se realiza al 10% sólo tardaríamos 7,2 años en doblar la inversión.

En cualquier caso, la pregunta que nos formulamos en este apartado es ¿cuanto he de ahorrar para mantener mi nivel de vida después de mi jubilación?

En ASFIR te asesoramos y ayudamos a decidir que cantidad de dinero necesitamos a la fecha de nuestra jubilación, según diversos estudios aseguran que para mantener nuestro nivel de vida actual, debemos tener un 70% de nuestros ingresos actuales el día que nos jubilemos.

¿Y Cómo ahorrar?

Ahorrar es invertir el excedente de liquidez que tenemos mensualmente, no pueden ahorrar las personas que no tienen ingresos suficientes para llegar a fin de mes, el ahorro no puede ser usado, debe ser siempre dinero que no vayamos a necesitar.

Aunque en ASFIR, llegado a determinados niveles de ingreso, aconsejamos incluir en nuestro presupuesto un gasto fijo del 10% que vaya destinado al ahorro. Aunque parezca poco creíble, en un porcentaje importante de economías familiares se desdeñan o da poca importancia al gasto en loterías y apuestas, cuando esta suponen cerca de un 8% del presupuesto mensual anual.

El dinero para imprevistos o cualquier otra fuente de gasto a corto o medio plazo debe estar en productos de inversión que nos permitan una liquidez casi inmediata con riesgo mínimo, y dada la oferta actual de pasivo que existe no podemos optar por formulas de inversión a corto plazo (menores o iguales a 12meses) de entre 3 y 4% TAE. Ejemplo: depósitos, letras, etc., luego el primer objetivo será igualar la inflación.

El primer efecto psicológico del ahorro no puede ser fuente de estrés sino de satisfacción, la persona que quiere ahorrar y espera a final de mes para ahorrar, sufre cada vez que gasta y eso puede resultar en una sensación de incomodidad personal, por tanto , sabiendo que cantidad podemos ahorrar, ahorremos primero y gastemos después. Págate a ti mismo mensualmente, deposita el dinero en una cuenta intocable hasta el momento de la inversión. En caso de necesitarlo, tienes la tranquilidad de tenerlo de inmediato. Luego, vendrá la inversión.

Los enemigos de nuestro ahorro

Podemos identificar 5 grandes enemigos de nuestro ahorro a largo plazo.

El riesgo de mercado.
La especulación.
Los gastos.
La inflación.
Los impuestos.

Con respecto a los 3 primeros podemos controlarlos por nosotros mismos, siguiendo 4 principios básicos en nuestro plan de ahorro-inversión que son:

Diversificar la inversión.
Reducir los gastos.
Personalizar nuestro plan
Poner en contexto la inversión.

Con respecto al riesgo de mercado, tenemos que señalar que existen 2 riesgos, uno que se conoce como riesgo sistemático, riesgo de mercado o riesgo bueno y otro llamado riesgo no sistemático o riesgo malo. El primero al asumirlo nos da una rentabilidad mayor a la esperada, mientras el segundo destruye nuestra inversión sin darnos nada a cambio.

Ejemplo: Supongamos que tenemos todos nuestros ahorros en acciones de una sola empresa, en este caso tendríamos un 25% de riesgo bueno y 75% de riesgo malo.

Lo que ocurre a medida que añadimos títulos a nuestra cartera de otras empresas (diversificamos) es que la rentabilidad se promedia, pero el riesgo malo no se promedia, desaparece, así se considera que una cartera bien diversificada con unos 15 ó 20 valores consigue eliminar el 90% del riesgo malo.

Con respecto a la inflación hay que decir que para que nuestro capital se mantenga “con la misma capacidad adquisitiva”, es decir para que le valor no baje, hemos de mantener una rentabilidad anual que iguale a la inflación -en torno al 3% anual – El producto de inversión ideal par defenderse de la inflación son los TIPS ( o deuda del estado indexada a la inflación), en la que cada año el nominal del título se incrementa en el mismo porcentaje que lo haya hecho la inflación.

No obstante, estamos convencidos que con un conocimiento adecuado del ahorrador-inversor, conseguiremos una cartera adecuada de productos que cubra sus necesidades financieras.