Ventajas de los PIAS

No obstante, para incentivar el ahorro, la legislación permite que las ganancias de un PIAS estén exentas de tributación si al vencimiento el capital se percibe en forma de renta vitalicia y con la condición de que haya transcurrido un mínimo de diez años desde la primera aportación.

En el caso de los seguros, la devolución del dinero ante una eventual quiebra de la compañía aseguradora está garantizada por el Consorcio de Compensación de Seguros, una entidad dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda, y que actúa como el Fondo de Garantía de los Depósitos.

Además, el ahorrador decide quien es el beneficiario del seguro en caso de fallecimiento. Es, por tanto, un producto indicado para familias en las que la diferencia de edad entre los padres y los hijos sea importante o para aquellas en las que alguno de los hijos sea dependiente.

Otra de las ventajas de los PIAS es que son fáciles de contratar en cualquier aseguradora o entidad financiera con productos de seguro, bancos incluidos, y su mecanismo es muy sencillo: son seguros de ahorro donde se aportan primas periódicamente con el fin de constituir un seguro de vida y acumular un dinero que se puede recibir en forma de renta vitalicia o como capital. Esta última decisión tiene consecuencias fiscales muy importantes, pero como el PIAS permite que pueda tomarse (rescatarse) casi en el último momento, el asegurado puede valorar sus pros y contras antes de decidir entre las dos opciones al llegar ese vencimiento. Sin embargo, como decíamos antes, no es necesario esperar a la jubilación, con lo que no se puede decir que el PIAS sea un producto específico para ello.

La entidad depositaria paga una rentabilidad que varía según el riesgo que el ahorrador quiera asumir en sus inversiones, por lo que conviene preguntar en varias entidades y comparar antes de dar el paso. Por lo general, el mercado marca la rentabilidad de estos productos, que se revisa periódicamente según el contrato (seis meses, un año…).

No obstante, hay empresas especializadas en crear productos a medida, por lo que podemos encontrar (hay que buscar bastante, eso sí) algunos PIAS que han dedicado el mínimo posible a la parte de seguro de vida y que en su parte de acumulación de patrimonio están formados por fondos, muy diversificados y con rentabilidades realmente interesantes, comparados con lo ofertado por defecto por las compañías. Así, es posible encontrar PIAS garantizados que normalmente invertirán en bonos de renta fija, y otros más dinámicos que invertirán en una cesta de fondos con mucha renta variable.

Otra de las ventajas de este producto es que el importe de las aportaciones lo decide el partícipe, por lo que se adapta a todo tipo de ahorradores. Es interesante para los ahorradores de patrimonios más bajos, pues no existe una aportación mínima obligatoria (a menos que la entidad decida proponer unos mínimos). En este sentido se parece mucho al preahorro, ya que propone una inversión sistemática que se realiza automáticamente todos los meses, como si se tratase de una transferencia bancaria a otra cuenta corriente, solo que en lugar de ir a otra cuenta, va al PIAS.

Además, un ahorrador puede cubrir parte de sus necesidades financieras con un PIAS y otra parte con otros productos financieros, pues el primero es compatible con los Planes de Pensiones tradicionales y con los Planes de Previsión Asegurados (PPAs), así como con otros productos como fondos de inversión, por ejemplo.

Inconvenientes de los PIAS

Entre las desventajas de los PIAS hay que recordar que tienen un límite máximo de aportación de 8.000 euros anuales. Del mismo modo, las primas totales aportadas no podrán superar los 240.000 euros. Al igual que otros productos parecidos, una misma persona puede tener más de un PIAS, siempre que la suma de las cantidades aportadas no supere los límites anteriormente descritos. Si quieres asegurarte una alta rentabilidad por tus ahorros.

Desde un punto de vista fiscal, si el capital ahorrado se retira antes de los 5 años desde la primera aportación, no tiene ventajas al pagar impuestos y tributaría como un depósito. A partir de esos diez años y según la edad en la que se realice el rescate, la renta tendrá un tratamiento ventajoso. Es, por lo tanto, un producto que ofrece su mayor eficiencia en un plazo superior a cinco años, por lo que conviene complementarlo con otros que sean eficientes en plazos más cortos, como los fondos de inversión o los depósitos.

¿El PIAS es una buena alternativa para ti?

Esta es la pregunta del millón. Por su composición los PIAS han estado históricamente dirigiros a ahorradores con un perfil conservador que buscaban una fórmula sin riesgo para invertir a largo plazo. La capacidad de esta vehículo de ahorro de garantizar las rentas y sus ventajas fiscales hacía y siguen haciendo que sirva como complemento a alternativas más arriesgadas. En otras palabras, que con un PIAS se puede asegurar una parte de los ahorros mientras se intenta sacar más partido a la otra con inversiones más atrevidas.

El panorama de los PIAS ha cambiado en el último año y medio gracias. Las aseguradoras han visto en el PIAS una solución para ofrecer productos a un perfil de ahorro menos conservador. Para ello lo que hacen es invertir el dinero del PIAS en carteras de fondos de inversión intentando obtener mayor rentabilidad. Así han creado una suerte de PIAS perfilados según el tipo de cliente, muy parecidas a las carteras de fondos perfiladas de los bancos.

En este sentido, los PIAS siguen manteniendo sus ventajas fiscales, sólo que ahora también llegan a personas que quieren una alta rentabilidad para sus ahorros.

Alternativas a los PIAS

Los PIAS son una buena solución de ahorro a largo plazo, pero no la única. El mercado de inversión ofrece alternativas a los PIAS que también pueden ser interesantes como los Unit Linked o los fondos de inversión, por poner dos ejemplos. En ambos casos el ahorrador puede elegir el nivel de riesgo de su cartera y aprovechar el interés compuesto para hacer crecer sus ahorros.