En ASFIR somos conscientes del esfuerzo económico y psicológico que supone elegir una vivienda. Sabemos que es una tarea difícil, ya que es algo que convivirá con nosotros por gran parte de nuestra vida. También convivirá con nosotros por un plazo similar una hipoteca, una deuda que antes de contraerla nos conviene estar bien informados acerca de ella.

A continuación te informamos de todos los aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir el préstamo hipotecario con el que voy a convivir durante algunos años.

En todos estos aspectos, y algunos más (impuestos, reformas, extinción de condominio por separación o herencia…etc), ponemos ASFIR a tu disposición, para ayudarte en tu elección.

Cuestiones generales sobre una hipoteca

Es importante saber que un tipo de interés sea el más bajo no significa que sea la mejor hipoteca para nosotros, ya que dependerá de los productos que tengamos que contratar y que nos interese contratar. Es muy importante que conozcamos la TAE que se nos aplica para conocer el interés que pagaremos finalmente.

Hay que conocer muy bien las comisiones que nos aplica el banco por diferentes conceptos para evitar sorpresas inesperadas. Y si observamos que una es demasiado elevada negociar con el banco la misma.

En cuanto a los productos, ASFIR te recuerda que es importante hacer la distinción entre aquellos obligatorios y diferenciales de cada banco. Únicamente es obligatorio por ley contratar el seguro de incendios, pero no obliga a que se contrate con la entidad. Algunas entidades nos pueden exigir que contratemos los productos con ellos para que nos concedan la hipoteca.

Algo que es poco común que el cliente preste atención detallada son las clausulas de suelo y swaps. Hay que asegurarse si nuestra tiene o no cláusula de suelo, en caso afirmativo debemos mirar que no sea abusiva, en cuyo caso hay que negociar con el banco la reducción de ésta. Siempre es mejor una hipoteca sin suelo, pero no todas son sin suelo, pero se puede tener un suelo bajo con tranquilidad. Los Swaps son derivados financieros que cubren los incrementos del tipo de interés, pero que nos perjudican en el caso de que el euribor baje. Es posible que nos ofrezcan el swap, pero no es obligatorio. Si nos interesa contratarlo debemos conocer bien sus beneficios y de sus desventajas. En opinión de ASFIR, nunca se debe contratar un swaps, si no se entiende perfectamente, ya que se trata de un producto complejo.

Estar bien informado es un factor clave, también no aceptar la primera oferta sino escuchar propuestas de diversas entidades. Por qué no asesorarse con un profesional para que nos ayude a conocer todos los factores de relevancia. Y por ultimo recordar qué una vez firmada la hipoteca es muy difícil cambiar las condiciones de la misma.

Qué hipoteca te puedes permitir

En ASFIR nos resulta cuando menos curioso que habitualmente tengamos bastante claros los costes que podemos asumir a la hora de adquirir una vivienda y, sin embargo, no tengamos en absoluto claras las cuestiones relativas a calcular hipoteca que vamos a contratar. Esto se traduce principalmente en que aceptamos de manera poco meditada las cuotas o gastos que se nos proponen en los préstamos hipotecarios sin saber exactamente si son adecuados o no para nuestros intereses.

A la hora de realizar la adquisición de una vivienda a través de una hipoteca se impone el cálculo realista de la misma. Cuidado, este cálculo no se basa exclusivamente en la aplicación de un porcentaje o en el uso de un simulador que nos ofrezca una cuota determinada, de hecho, debe ir más allá y debe analizarse como un conjunto de datos que determinen si estamos ante una hipoteca interesante o no para nuestro bolsillo.

Cálculo del porcentaje del precio de la vivienda no incluido en la hipoteca y resto de gastos necesarios.

En la mayoría de los casos nos financiaran hasta el 80% del coste de la vivienda. Luego debemos contar con dinero como parte de nuestros ahorros o si vamos a buscar otro tipo de financiación para complementarlo. Ademas, van a existir unos costes adicionales que conocemos como “gastos hipotecarios”, pero aún tenemos que tener en cuenta los gastos de seguros, impuestos, comunidad, añadidos y que deben ser calcularse y dotar una autoprovisión de los 12 primeros meses siguientes a la firma de hipoteca. La gran mayoría de hipotecas cubren entre un 70% y un 80% de los costes de transacción o del precio de la vivienda, como vamos a financiar ese resto es algo muy a tener en cuenta, y por lo tanto influye en el cálculo de la hipoteca. De hecho si debemos recurrir a un préstamo personal (opción poco recomendable en la mayoría de los casos) este y sus intereses deben sumarse al cómputo total de la operación.
Analizar la cuota presente y futura

En ASFIR nos resulta importante también valorar y analizar la cuota base del préstamo hipotecario. Debemos tener en cuenta que no se trata de un gasto pasajero y por tanto debe incorporarse necesariamente a un cálculo global de gastos e ingresos. Está comprobado que la presión psicológica previa a la adquisición de la vivienda nos empuja a asumir costes por encima de los que realmente debamos asumir, un error de base. Esto es vital en cuanto a su control, ya que estamos hablando de un coste que podrá elevarse si se modifica los tipos de interés, y que nos va a acompañar en periodos no inferiores a los 18 años de manera sistemática.

Las reglas prefijadas casi nunca valen

En ASFIR sabemos que existen muchos supuestos trucos o reglas básicas para determinar si estamos ante una buena operación para nuestros intereses. Por ejemplo, aquella que dice que podemos destinar el 30% de los ingresos a los gastos de vivienda. Esto, aunque se tome como referencia de gasto bruto, no tiene por qué ser en absoluto exacto. Por ejemplo para una economía con un alto nivel de gasto probablemente sea una cantidad excesiva, mientras que, para quien gestiona su economía personal con frugalidad probablemente sea una cantidad baja ya que le interese más la amortización rápida que la acumulación de deuda.

Calcular la deuda como un todo

Siempre resulta interesante y más eficaz los cálculos de gastos de los cuales se analiza nuestra economía doméstica como un todo. En lugar de tratar de decidir de manera aleatoria que porcentaje de ingresos es el más adecuado, resulta mucho más sencillo y eficaz partir de un cálculo realista de nuestros gastos sistemáticos, y después, comparado con los ingresos, poder ver de manera mucho más clara nuestra situación real.

Son dos cosas diferentes pero complementarios y que puede convertirse en una buena herramienta cuando tratamos de encontrar un buen préstamo hipotecario.

Pueden consultar sus dudas a través de nuestro enlace y le contestaremos en aras de su salud financiera.