Las ratios de los fondos de inversión, ¿cuáles son y qué nos dicen?
12:00 | 13/08/2018

  • Estas ratios pueden servir de orientación a los inversores sobre algunos de los factores clave que afectan a la rentabilidad de los fondos
  • La Beta de un fondo es una medida de riesgo del fondo con respecto al mercado. Nos indica la variación del Valor Liquidativo del fondo para un movimiento determinado del mercado
  • La ratio de Sharpe, muy conocida y utilizada, mide el retorno del fondo respecto al riesgo asumido por el gestor
  • Una herramienta aún más precisa para saber si un fondo realmente batió al mercado o no, en base al riesgo asumido, es la ratio de Treynor

La selección del fondo más adecuado para cada inversor puede resultar difícil, considerando su gran variedad. El mercado español cuenta con aproximadamente 3.000 productos diferentes, cada uno con su combinación propia de riesgo y rentabilidad. Si bien puede parecer que la variedad de la oferta permite más opciones a la hora de elegir, esta misma variedad puede confundir a los inversores que no se muestren dispuestos a aprender a entenderla.

Como sucede con la inversión en acciones, las ratios son una importante referencia a la hora de seleccionar un fondo, si bien los fondos tienen las suyas propias. Estas ratios pueden servir de orientación a los inversores sobre algunos de los factores clave que afectan a la rentabilidad de los fondos. Veamos algunas de las más comunes:

La Beta de un fondo es una medida de riesgo del fondo con respecto al mercado. Nos indica la variación del Valor Liquidativo del fondo para un movimiento determinado del mercado. Si un fondo tiene una beta de 1,2 significa que variará 1,2 veces la variación del mercado, por lo que, si el mercado sube un 10%, el valor del fondo subirá un 12%; por el contrario, si el mercado baja un 20%, el fondo bajará un 24%. En el caso de que la beta fuera negativa (-1,2 para seguir el ejemplo) significaría que el fondo y el mercado se mueven en direcciones opuestas. Si el mercado subiera un 10%, el valor del fondo descendería un 12%.

La desviación estándar de un fondo es la medida de su volatilidad. Una elevada volatilidad muestra que el riesgo es alto. Sin embargo, es una medida que es necesario relativizar para que ofrezca una mayor precisión, tal como veremos a continuación.

La ratio de Sharpe es muy conocida y utilizada. El Premio Nobel William Forsyth Sharpe ideó una fórmula a la que dio nombre y que mide el retorno del fondo respecto al riesgo asumido por el gestor del fondo. La fórmula tendría en el numerador el exceso de retorno obtenido por el fondo, respecto al retorno obtenido por el activo libre de riesgo, resultado que se dividiría por la desviación estándar o volatilidad de sus retornos.

Siempre es preferible que el valor de la ratio de Sharpe sea alto, ya que denota mayores retornos respecto al riesgo asumido. Una ratio de Sharpe negativa indicaría que el fondo se está comportando peor que un activo libre de riesgo.

Una herramienta aún más precisa para saber si un fondo realmente batió al mercado o no, en base al riesgo asumido, es la ratio de Treynor. Conocida también como la ratio de retorno-volatilidad, en el numerador de su fórmula tendría la diferencia entre el retorno del fondo y el activo libre de riesgo, y en el denominador la beta de la cartera del fondo.

Supongamos que El S&P 500 ganara un 12% el pasado año y la tasa libre de riesgo fuera del 2%. Asumiendo que la beta es 1, la ratio de Treynor sería 10%. Otro fondo que hubiera obtenido una rentabilidad de 8%, pero cuya beta sea sólo de 0,5 nos daría una ratio de Treynor de 12%, batiendo al mercado desde el punto de vista del riesgo-retorno.

También en este caso, un valor alto indicará una mayor eficacia del gestor para batir al índice de referencia del fondo, respecto al riesgo asumido. Puesto que los índices de referencia son representativos de distintos mercados, con niveles de volatilidad diferentes, la ratio de Treynor debería usarse únicamente para comparar fondos del mismo mercado: fondos referenciados al IBEX o al DAX o al S&P 500, por ejemplo.

Una forma de medir la habilidad del gestor para generar retornos superiores ajustados por riesgo, respecto al índice de referencia, es la ratio de información. Para su cálculo, se dividiría la diferencia entre la rentabilidad del fondo y la rentabilidad del índice de referencia entre el tracking error, que no es otra cosa que la desviación estándar o volatilidad de la diferencia entre la rentabilidad del fondo y la de su índice de referencia, es decir la volatilidad del numerador de la división.

Lo que hace esta ratio es comparar el fondo con el mercado en que cotiza, calculando la volatilidad de su rentabilidad. Cuanto mayor sea la ratio de información, mayor será el valor aportado por el gestor en cuanto al exceso de rentabilidad respecto al mercado, con una menor volatilidad. Estas ratios son importantes para los inversores y pueden consultarlas en los documentos proporcionados por las gestoras de fondos, por lo que no necesitan calcularlas.